Recuerdo esperar esta pelea con ansias. Mike Tyson hace tiempo que no era el de antes sin embargo su presencia en el Ring seguía siendo eléctrica.
Desde un principio el polaco estaba raro, como nervioso en extremo. En las entrevistas que le hicieron tartamudeaba todo el tiempo. Sin dudas tiene problemas mentales y emocionales serios. Era una máquina de violencia. Un boxeador que lindaba la esquizofrenia.
Su forma de abandonar la pelea fue legendaria. Su cara de no saber que pasa, su expresión de alguien perdido quedará en los anales del boxeo. Fue vergonzoso. En realidad fue un hombre abrumado por su presente, nunca tuvo talento, solo su locura y su fuerza bruta lo hicieron reinar en una época donde todos extrañábamos a Tyson y lo seguimos haciendo. El polaco solo fue un mal sueño y un producto de la violencia infantil a la que fue sometido en un país brutal.
Eldoctorlecter
Martes 9 de agosto de 2016.
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El papelón no fue de Tyson
La pelea no fue pelea: el europeo no salió a disputar el tercer round y consumó una de las estafas más grandes de la historia
Sólo Andrew Golota sabe lo que le pasó a Andrew Golota. Sólo algún texto de Freud o de Lacan puede empezar a explicar qué cosas detonaron en la cabeza del gigante polaco al momento de abandonar su pelea ante Mike Tyson al comienzo del tercer round de la pelea celebrada en Auburn Hills, Michigan, en la madrugada de ayer. Golota
se bajó del ring herido (tenía tres cortes, uno en la ceja izquierda, otro en el pómulo del mismo lado y el restante en el entrecejo). Pero no eran graves sus cortes como para impedirle seguir en combate ni estaba vencido sin remedio cuando decidió su propia borratina. Quizá le haya temido al papelón de un nocaut que se suponía cercano.
Tal vez le costaba demasiado soportar los mazazos de Tyson y haya creído inútil seguir oponiendo una resistencia sin futuro. Lo cierto es que Golota se fue sin grandeza. Y Tyson terminó envuelto en otro escándalo, esta vez no por su culpa, luego de seis minutos de acción que dejaron a todos en todo el mundo con ganas de más, de muchísimo más.
Cuesta entender la huida del polaco porque en los dos rounds que duró el pleito Tyson fue menos Tyson que otras veces. No tuvo la fiereza desborada que mostró ante Julius Francis en Manchester y frente a Lou Savarese en Glasgow.


